![]() |
| Juan Pablo Pérez Alfonso |
"La
hegemonía del petróleo mantiene una amenaza constante para la seguridad de los venezolanos,
creando un clima nada propicio para el progreso y el bienestar colectivo.
...La
importancia del petróleo depende del precio pagado por consumidores que se
encuentran fuera del territorio nacional. La excesiva proporción que ocupa en
el conjunto de cuanto producimos obliga a que en gran parte tenga que enviarse
a otros países y lo que hace verdaderamente grave nuestro elevado coeficiente de
exportación es que el 92,8 por ciento es de petróleo. La monoproducción
nacional es tan marcada que se vuelca hacia afuera en los peligrosos niveles señalados."
"(...)
La hegemonía del petróleo, determinante de las grandes exportaciones que extreman
nuestra dependencia del comercio exterior, crea una situación de peligro, independientemente
de las entidades o empresas que pudieran administrar este recurso nacional. Aun
cuando fueran empresas venezolanas a el propia Estado quienes manejara la
industria petrolera, el peligro señalado subsistiría porque se debe a la exagerada
significación del petróleo en su relación a la economía general del país..."
"La cuestión
de conocer como fue llegando el país a los extremos de dependencia que nos encontramos llevaría a repetir el
proceso histórico de las dictaduras y otras usurpaciones de la soberanía nacional
en los últimos tiempos. Constituyen hechos indiscutibles las alianzas de los
opresores con las fuerzas de los consorcios multinacionales interesados
exclusivamente en explotar con facilidad los recursos de los pueblos sometidos
a la dominación personal de los usurpadores. La industria petrolera se
desarrolló en Venezuela durante los largos años de la dictadura de Gómez y,
muerto éste en 1935, no pudieron ocurrir cambios de significación, pues le
sucedió su ministro de defensa López Contreras. A su vez, López entrego el
poder a su propio ministro de defensa, Medina. La penetración imperialista atraída
por el petróleo deformó la economía venezolana con Gómez, y como era de
esperarse, sus directores sucesores no contaban con la autoridad necesaria para
hacer frente a las fuerzas de la dominación extranjera. Fue en 1945 cuando el
pueblo venezolano pudo recuperar su Soberanía y darse un gobierno de elección
popular que tomó las primeras medidas correctoras: no más concesiones, participación razonable y empresa nacional.
Desafortunadamente el gobierno democrático fue derrocado en 1948, y la nueva
dictadura hizo nugatorias las medidas de defensa iniciadas. En los diez años de
la última dictadura la deformación y vulnerabilidad de la economía nacional se
agravaron, mientras los consorcios multinacionales extendieron su dominación.
Encontraron, además, un aliado en el fortalecido capitalismo criollo,
desarrollado parasitariamente a la sombra del petróleo y de la dominación
extranjera.
Derrocado
Pérez Jiménez en 1958, los nuevos gobiernos democráticos se encontraron frente
a las fuerzas económicas externas e internas que tratan de continuar explotando
la situación y no han logrado hacer una defensa efectiva de los derechos del pueblo
venezolano. El engreído capitalismo criollo, apéndice de los consorcios petroleros,
sirve de avanzada al imperialismo para mantener la situación que facilita la
expoliación de los principales recursos económicos de los venezolanos. Las
dificultades para defenderse de las poderosas fuerzas extranjeras lleva a la
entrega y sumisión. Se prefiere no pensar en el porvenir antes que asumir la
responsabilidad de hacer algo que pueda disgustar al poderoso. Con el
capitalismo criollo giran otras élites
privilegiadas, alegremente embriagadas por los beneficios obtenidos: pretenden
ignorar la realidad y se abstienen de considerar el futuro. Consciente o
inconscientemente esperan que los problemas se resuelvan más adelante, dejando
para quienes vengan atrás las responsabilidades de las decisiones que alguna
vez habrán de tomarse. Entre tanto, los más afortunados envían fuera del país
parte de los beneficios que obtienen, en previsión de lo que pueda suceder.
Alcanzan a miles de millones de dólares, acumulados por venezolanos,
depositados o invertidos en el exterior.”
JuanPablo Pérez Alfonso: “Petróleo y Dependencia". Ediciones Síntesis Dos Mil.
Caracas, 1971

No hay comentarios:
Publicar un comentario